Con el alma en puntillas

sigilosamente
con el alma en puntillas
me recorro
y soy como un espejo
en el que no me veo yo sino otros rostros
quedamente
camino por senderos
y transito por calles
donde
con el alma en puntillas
me asomo a las lágrimas
lentamente
regreso
desde el fondo del suspiro
desde atrás del silencio
desde el eco de la risa
y antes de que vuelva a ser yo mismo
el trashumante despojo
vano débil absurdo
que va botando su vida en el cesto de papeles
con cada página del calendario
con el alma en puntillas
para demorar en despertarme
escribo mis versos.

Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquil; 1934 - 2010