El sendero que cruzo diariamente
no tiene norte ni porqué ni historia
y debo improvisar la transitoria
jornada sin pensarlo largamente.
A veces un proyecto está latente
y se me esfuma sin pesar ni gloria.
Ayer, sólo di vueltas a la noria;
hoy descubrí un extenso continente.
En el sendero que no es siempre el mismo,
que a veces surca en flor un verde prado
y otras bordea el más obscuro abismo,
lo que está por venir miro aterrado;
al pasar siento eufórico optimismo;
y contemplo con pena lo ya andado.
6 de mayo de 1972
Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquil; 1934 - 2010