LXXIII

La tarde cae sobre tus hombros como
túnica de trasluz y de misterio
y me invade el temor que ante mis ojos
desaparezcas, como tantos sueños.

Mas, siempre estás en mi verdad presente
iluminando mi ansiedad de afecto;
antorcha que no extinguen las tormentas,
brújula siempre el Norte descubriendo.

Seis años en amor y en esperanza...
Tres hijos comulgando en nuestro anhelo...
¡Atrás las horas de fatiga y lucha
y ante los dos todo el futuro abierto!

Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010