Cuántas veces me he visto en este encierro
donde por propia voluntad destierro
de mí la libertad que necesita
también a veces la palabra escrita;
pero en una prisión hecha de hierro
a encadenarla sin cera me aferro
¡i ennoblecida siempre resucita!
Gozar de una prisión... ¿es masoquismo?
No lo creo: más bien es desafío
que con frecuencia me hago yo a mí mismo.
Tornando el hierro en oro a mi albedrío
no me veo en el fondo de un abismo
sino en un Monte, con Erato y Clío.
Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010
guayaquileño; 1934 - 2010