XIV

Hoy su imagen ha vuelto. Y al golpear mi puerta,
aunque no quise abrirle, de pronto estuvo dentro.

Dentro como lo ha estado tantas veces...

Fue mía y muchas veces yo también fui de ella.
Y trato de olvidarla, pero no tengo tiempo.

Está siempre en el fondo de mi mente...

¡Cómo añoro esos días! ¡Algo extraordinario
dejaron en recuerdo aquellos castos besos.

Aún me queman los labios, de repente...

Yo de ella me hallo lejos; ella de mí está cerca.
Entre yo y ella, un mundo; entre ella y yo un recuerdo.

Un recuerdo que está conmigo siempre...

Sus ojos eran astros; su risa melodía.
Para no lastimarla se hacía brisa el viento.

¿Será bueno con ella el que hoy la bese?...

No volverá a ser mía; no volverá a quererme.
Pero siempre conmigo vivirá su recuerdo.

Hasta el siguiente día de mi muerte.

Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010