XVIII

Tus labios se parecen a los pétalos
marchitos de una rosa
que pasó en un salón de mano en mano
y hoy, ya olvidaba, mustia se deshoja.

Y a mis labios tus besos
parecen como gotas
de un elixir de fórmula secreta
que un amargo dulzor deja en la boca.

Tus labios han perdido, al roce de otros,
su seducción; y si te beso ahora
es por satisfacer de vez en cuando
alguna súbita ansiedad erótica.

Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010