XXIII

El pelo corto y suelto
en desorden atroz;
la frente sudorosa
quemada por el sol:
de su boca colgando
humeante un ,,Viceroy'';
la camisa anudada
delante; un pantalón
bastante estrecho al cuerpo;
zapatos sin color;
dando saltos convulsos
incansable, y con voz
ronca diciendo a gritos
incomprensible un son.
¿Es un hombre dopado
o lleno de alcohol?
¡Nada de eso! Tan sólo
--común escena de hoy--
una joven ,,moderna''
bailando ,,rock and Roll''.

Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010