XXXIV

¿Que por qué de mis besos y caricias
no te hago yo depositaria única...?
Tengo tantos, y tantas, que no puedo
mezquino ser, y darlos sólo a una.

Y así yo habré de repartirlos pródigo
cual da rayos el sol, gotas la lluvia,
hasta que encuentre aquella
con quien mi suerte para siempre una.

Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010