XXXVI

He comenzado ya a dejar que ruede
aquel veneno que otras me dejaron:
veneno de promesas incumplidas
y de caricias y de besos falsos.

Pero es de mi venganza lo más triste
que el veneno que voy tras de mi dejando
deja también mi espíritu más pobre
y algo en el corazón áspero, amargo...

Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010