Desilusión

Voy llegando al final de la jornada.
Una jornada llena de poesía,
de espiritual entrega cada día...
que fue, viéndolo bien, desperdiciada.

Desilusión total. Malbaratada
mi facultad de canto. Más vacía
el alma que ha sembrado su ambrosía
en el surco del verso... ¡para nada!

Algunos me han leído, sí, lo admito.
Los amigos aplauden de repente.
¿Pero hay acaso quién tras de lo escrito

quiera captar el alma que lo siente?
Inútil es del sentimiento el grito.
¿Qué sirve un poeta lírico a la gente?

27 de junio de 1969

Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010