Heridas

Va abriendo una larga herida
sobre el cutis de la tierra
el arado que con hábil
giro el labrador maneja;
avanzando lentamente
con gran cuidado regresa
i pronto se cubre el campo
de una cicatriz inmensa.

Pero en esa rajadura,
en esa herida perfecta,
no hay dolores ni lamentos
sino esperanza i promesa:
derramada la semilla
en la fértil sementera,
pronto habrá sobre estos campos
la oración cosecha.

La Patria por esa herida
mejor al futuro espera.

Pero hay otras muy distintas,
que a la Patria sí laceran:
cuando en su nombre, sus hijos
esparcen odio y violencia;
o ambiciones i egoísmos
a sus regiones enfrentan.
Cuando se siembran rencores,
cuando cizañas se siembran,
¡es cuando la Patria sufre,
es cuando la Patria tiembla!

Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010