No sé si soy aquel que ser quería
pues no recuerdo lo que quise ser;
pero seguro que tuvo que haber
alguien o algo que mi fantasía
como modelo o meta perseguía...
¿bombero?, ¿policía?, ¿brigadier?,
¿piloto?, ¿marinero?, ¿mercader?
Un niño, lo que ve, es lo que ansía.
Pero hoy sé que no importa qué inocente
deseo tuve en mi niñez lejana;
lo que pude lograr, es suficiente.
Porque lo hice con la frente ufana,
tratando de ser siempre consecuente
con mi absoluta vocación cristiana.
18 de julio de 1999
Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010