Porque se continúa confundiendo
los simples diálogos, con discusiones;
i porque odio las confrontaciones
es que vivo distante, casi huyendo.
Muchos buscan tan sólo ir imponiendo
cada modo de ver, sin consecuencias;
no se intercambia en las conversaciones
el toma i daca que nos va intuyendo.
¿Será quizá por la presión del tiempo
que se ha dejado atrás la charla amena,
otrora un agradable pasatiempo?
¡Retorne la tertulia, en hora buena!
I no sea debate o contratiempo
sino un altar de la palabra buena.
Abril de 2001
Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileños; 1934 - 2010