Estampa campestre

Con su voz de soprano un gallo viejo
lee el decreto que destierra el sueño.
Las vacas se preparan al ordeño
y los grillos terminan su festejo.

Del vado de aquel río en el espejo
ya las garzas se aliñan con empeño.
Hay convención de cuervos sobre un leño.
Hacia el naranjo cruza un azulejo

y un ceibo con tortícolis lo invita
a ver un par de nidos evacuados.
Una gallina sin descanso grita

que de cumplir ya le llegó su turno
y los pericos hablan descarados
del complejo del mulo taciturno.

Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010