XI

Fue mi primer amor, y parecía
destinado en mi vida a perpetuarse;
pero, ¡ay!, que fue tan sólo ilusión mía
pensar que paz y dicha me traería--
pronto lo vi esfumarse.

¿Por qué me dio sus besos y caricias
si era falso el cariño que juraba?
De aquel amor del que soñé delicias
sólo quedan recuerdos de malicias
que hábilmente ocultaba.

Del corazón a tiempo la he borrado.
Porque fueron sus besos los primeros
que recibí, de ella me he acordado;
y los versos que hoy le he dedicado
han de ser los postreros.

Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010