más dulce, más alegre, más significativa.
Esta noche en el cielo con mayores reflejos
estrellas y luceros titilando me miran.
Esta noche las nubes se han ido de paseo.
La luna está más grande, más clara y amarilla.
Esta noche parece que hay paz sobre la tierra.
Y esta noche, amistosa, me conversó la brisa.
Me vio tan solitario que un pino a la ancha sombra,
que vino a consolarme con su voz sibilina...
Me trajo los aromas de los bellos jardines
que adornan de mi Patria las rientes campiñas
De la joven hermosa que tanto amo y recuerdo
trajo los dulces ecos de su voz y su risa.
Me trajo las caricias que mi madre adorada
con silenciosas lágrimas y suspiros me envía.
Revoloteando estuvo largas horas y luego
de decirme mil cosas, se retiró sin prisa.
Y cuando se hubo ido vine a hacer estos versos.
Porque quiero esta noche recordarla en poesía.
Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010