XIX

¡Oh! ¿Por qué nací yo con esta cuerda
que vibra a cada íntima emoción
y hace salir los versos a torrentes
de lo profundo de mi corazón?

Quizás hubiera sido preferible
cual el humilde campesino ser,
que ve a su alrededor mil maravillas
sin saberlas de cierto comprender;

que ama sin casi amor, con un cariño
que nunca alcanzará a sublimar;
que se alimenta sólo de materia
y no de luz y espíritu y cantar.

Este sublime ser que en mí se esconde
y del que rara vez salgo detrás
es locura y es sueño; trueno y canto;
es muerte que me hace vivir más.

Me hace hablar con la noche y con los árboles
me hace oír de la brisa la honda voz;
y a veces quedo mudo, y otras veces
de súbito me siento más precoz...

¡No puedo renegar de este don célico!
¡Tengo que agradecértelo, Señor,
y pedirte valor para ser digno
de tan preciosa muestra de tu amor!

Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010