XVIII

Si luego del crudo invierno
llega hermosa primavera,
si después de negra noche
el sol a lo alto se eleva,

si viene calma dichosa
al pasar la gran tormenta,
¿por qué, Señor, a mi alma
después de tanto sufrir
algo de dicha no mandas?

Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010