que camina sin norte en la borrasca
y hallar descanso espera
en las alcobas secas y abrigadas,
así llegué a tu corazón, y tímido
a la puerta llamé con esperanza;
pero no respondiste
y me empecé a alejar, dolida el alma.
Mas, un presentimiento me detuvo
y reanudé insistente la llamada;
y luego respondiste
de tu pecho brindándome la calma.
¿Será larga esta tregua? ¿O solamente
un sueño más de mi corazón engaña?
La experiencia me dice
que la dicha de amar es siempre falsa.
Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010