Celoso… El celeste cielo
que hoy no lo miro constante;
¡cada vez que sueño siento:
soy, solamente, tu amante!
Soy solamente tu amante…
Porque tú así lo quieres;
pues mi voluntad, princesa:
¡como esposa te requiere!
Como esposa te requiere,
para así, perennemente
disfrutar los dos juntitos:
¡himeneos gratificantes!;
himeneos gratificantes,
que glorifiquen la unión
de nuestras almas y cuerpos
¡con la anuencia del señor!
Guayaquil, viernes 12 de abril de 2013
Miguel Ortega Calderón
guayaquileño; 1943