Si tú me dejaras
que te llame mía,
harías más dulce
más feliz mi vida;
el sol en mi cielo
no se ocultaría;
mis más caros sueños
se realizarían;
no tendría el mundo
más que horas de dicha
si tú me dejaras
que te llame mía.
Nada más pidiera
si tú fueras mía
que saber que me amas
igual cada día;
tenerte muy cerca
sería mi delicia;
calmarían mis ansias
tu voz, tus caricias;
no podrían herirme
ni cardos ni espinas
si tú me dejaras
que te llame mía.
Una primavera
que nunca termina
si tú me quisieras
fuera nuestra vida;
ni una leve sombra
prevalecería;
y nuestras dos almas,
para siempre unidas,
serían ejemplo
de completa dicha
si tú me dejaras
que te llame mía.
Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010