que dirija mi paso en este mundo:
es la vía tan larga y azarosa
que, solo, en el camino me confundo.
Ando en pos de unos ojos que me ayuden
a evitar los escollos del camino;
de un corazón, de un alma que no duden;
de labios que descifren mi destino.
Y así, ando en pos de un sueño, una quimera,
una esperanza loca, absurda, vana...
¡Si alguien así existiera...!
Mas sé no podré hallarla en forma humana...
Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010
guayaquileño; 1934 - 2010