al amor idealista, romántico y leal;
el amor que, sin duda, era cosa corriente
en la edad medieval.
Juraba amar fielmente y lo mismo esperaba
y una santa creía que era toda mujer;
en dolorosos versos piedad les imploraba
si al corazón hacían mil lágrimas verter.
Hoy, esa edad romántica quedó atrás en la vía
y enfrento con realismo este mundo falaz.
Y estos íntimos brotes de sarcasmo e ironía
con base en la experiencia que adquiero cada día,
me dejan con la vida mano a mano y en paz.
Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010
guayaquileño; 1934 - 2010