Al terminar aquel festín de besos
la mano se pasó sobre la frente
y me dijo, vehemente:
,,¡besos yo nunca recibí como esos!"
Pero había al besarla comprendido
que su experiencia no había sido poca;
¡cuántas veces su boca
esas palabras a otro había mentido!
Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010