Pertinaz, incansable, mi corazón te busca,.
la razón combatiendo que me dice desista;
y ya que no me dejas te diga mi cariño,
en silencio te amo, ¡aunque la gente ría!
Porque ellos no comprenden que mi amor es tan grande
que aún tu indiferencia su intensidad aviva.
Sin tu cariño, siento mi existencia incompleta;
¡hay un vacío inmenso dentro del alma mía!
Quizás tú nunca me ames... Y aunque pensarlo es triste,
hacer quizás calme cualquier futura herida...
Y si me amas un día, todo el dolor pasado
con tu beso primero olvidaré en seguida.
Mientras tanto, soy sólo la fuente que sus aguas
sin que la mar se entere, le entrega noche y día.
Quizá tú nunca me ames... y siempre andaré solo.
Porque cariño a otra pretender no podría...
Y si a otro amas un día y con él feliz eres...
en medio de mi pena, ¡me alegrará tu dicha!...
Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010