En el nido...

Ya ha de venir la luz… en tanto, sigue
amando como puedas; pero amando…
Que el remanso de paz no te fatigue…
y deja para Dios el «cómo» y «cuándo».

Él sabe cómo dá, cuándo lo quiere,
y qué es lo que ha de dar para sus fines…
(Hasta que alumbre el sol que nunca muere
cultiva, enamorado, tus jardines).

¡Elévate en las cosas pequeñitas!
Abre tu corazón; llora tus cuitas….
y quédate en silencio, arrepentido!

¡Verás que al sabio con la fe te igualas!
No importa la grandeza de las alas
cuando el amor calienta todo el nido!

José María Egas
mantense; 1896-1982