Anhelo

Quisiera ser un cóndor, volar a lo infinito
del sol, en la amplia hoguera quemar mis fuertes plumas,
atronar el espacio con mi altanero grito
y reflejar mi imagen del mar en las espumas.

En un peñón abrupto vivir solo y proscrito;
oculta mi refugio tras las andinas brumas
y esperar, ¡oh siniestra montaña de granito!,
que en tus ocultos fuegos mi espíritu consumas!

He inquirido las vastas soledades; inquietas
mis pupilas copiaron las arcanas siluetas
de los riscos dorados por las luces del día;

pero siento el cansancio que doblega a los grandes,
de buscar una cima nevada de los Andes,
muriendo donde nadie perturbe mi agonía.

María Piedad Castillo de Leví
guayaquileña; 1888-1962