La espera

Como la amante Samaritana,
te espero al borde de la fontana
para brindarte del agua clara
de mis amores;
ven dulce amado desconocido
por el sendero de mi destino,
te aguardo ansiosa
con frescas flores.

Ven platiquemos grata leyenda
de corazones que se han unido,
mientras formemos de madreselvas
una guirnalda para Cupido…

Amor, no tardes que desfallezco,
quiero en tus ojos calmar mi anhelo;
que tus pupilas tengan, amado,
la transparencia de un claro cielo,
porque cual dulce Samaritana,
amo los ojos grandes y bellos
que se asemejan a una fontana.

Que tus palabras tengan acentos
de melodía,
que tus sonrisas halagadoras
calmen mi pena,
y que tus rojos labios sensuales
guarden dulzores
de una colmena.

Al tierno halago de tus caricias
sienta mi pecho gratas unciones,
para ofrecerte pleno de amores
el dulce arpegio do mis canciones.

Luz Elisa Borja Martínez
riobambeña; 1903-1927