Aplausos y quejas

Truena la tempestad en Carabobo,
estalla en Boyacá, brama en Pichincha:
y Bolívar, el dios de la tormenta,
su trono de relámpagos asienta
aquí, en el diamantino
culmen excelso del coloso andino.

El teatro contempla de su gloria;
dicta para los siglos posteriores
inauditos portentos a la historia;
inspirado delira;
águila poderosa tiende el vuelo,
buscando en la del Sur esclava tierra
siervos que libertar… y fue en tu suelo
Guayaquil, hechicera codiciada
por todo malhechor, donde avistados
uno y otro gigante,
el argentino resignó la espada
y el colombiano audaz pasó adelante!

Luis Cordero Crespo
cuencano; 1833-1912