I
Bolívar es un Dios de sangre y cal
que en corcel se adentró por llano y sierra.
Bolívar es un Dios sobre la tierra,
abatiendo los ámbitos del mal.
Bolívar es un Dios de sangre y cal.
Es el egregio genio de la guerra.
Cuando un pueblo decae, cuando yerra,
Bolívar vuelve en forma inmaterial.
Bolívar por la roca y por la grada,
olvidado de sí, en su pegaso,
liberta naciones en su vuelo.
Bolívar es la fuerza que nos queda
cuando el tirano, con aleve paso,
arrebatarnos quiere nuestro sueño.
II
Bolívar es la América bravía.
El sol augusto que en Oriente empieza.
Bolívar es la América que reza
ante la gloria de su bizarría.
Venezuela se ufana en nombradía.
Cuna cimera de inmortal cabeza,
que desechó corona y su realeza
en la ventura de un hermoso día.
Fusión del mito y realidad humana,
en Bolívar ya tiene su presencia.
Se ciñe de laureles, su memoria.
Ante la ola de la mente insana,
Bolívar yergue su señera esencia
¡Bolívar es la Patria! ¡Y es la historia!
III
Bolívar se inspiró en el Aventino
y al Chimborazo, su delirio ofrece.
La Condamine a su pie aparece.
Ha vencido el abismo, con su sino.
Tribuno, Presidente, es el destino.
Héroe que al Mundo, sin igual se crece.
Y es Colombia que luego enorgullece.
En su seno San Pedro Alejandrino.
La sangre y cal se aquietan… ¿Y la idea
que al proteico fustiga en reciedumbre?
¿El arrojo guerrero y el ingenio?
De la América es emblema y tea.
Liberta de tutela y servidumbre.
¡De América, Bolívar es el genio!
María Eugenia Puig; 1919-2001
guayaquileña