El albañil

El albañil
trabajó todos los días
día
tras día
semana
tras semana
mes
tras mes
ayudando a levantar ese edificio.
Había escuchado
cuando los ingenieros conversaban
que sería el más alto y más hermoso
de la ciudad.
Subía
hacia el cielo
cinco
nueve
catorce
veinte
veintiséis pisos.

Día tras día el albañil mezclaba
entre la arena, el cemento y la piedra
sudor, hambre y sueños
pero
estaba contento
porque este sería el edificio
más alto y más hermoso
y él estaba ayudando a levantarlo.

Un día
trabajando en el piso veintiséis
se inclinó demasiado
y cayó hasta la acera.
Como pudieron
lo metieron en un cajón y lo enterraron.
Hoy
centenares de personas
viven y trabajan en ese edificio
pero nadie se acuerda
del albañil que murió levantándolo
y fue dejando en cada piso
fragmentos de su alma.

4 de agosto de 1973

Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010