la vida
se le escapa lentamente
su mirada se empaña
su risa
valientemente alegre
se marchita
lo contemplo
y
como de costumbre
con una máscara de indiferencia
disfrazó mi impotencia ante el destino
se va uno de los pocos
con los que he disfrutado
elocuentes silencios
bastaba una mirada
para que conversáramos
hoy la muerte golpea
con nudillos descarnados su pecho
desde adentro
ordenando que se aleje la vida
los golpes
repercuten en el cuerpo
lo estremecen
con el hipo
la muerte disimula
su tétrico llamado
5 de febrero de 1973
Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010