Primera carta a Jacinto

 Perdónenme... si les duele
la herida que yo he curado...
J. S. V.

1

Todo es igual, Jacinto. Continúa
el mundo batallando y destruyendo.
Y empapándonos más, sigue cayendo
del dolor y el hastía la garúa...

La miseria, como antes, se licúa
en mil humanos ojos... Y va abriendo
sucursales el odio... y va creciendo
el mal y en un altar se lo sitúa.

Todo es igual, hermano. Bien hiciste
en dejarnos. Nosotros continuamos
no porque seamos fuertes --tú lo fuiste--

sino quizá porque nos resignamos...
Sin embargo --tú ya lo presentiste--
la herida que curaste no aguantamos.

2

Esa herida, Jacinto, la trajimos
desde una latitud desconocida
y en atavismo secular, crecida,
agigantada, fuerte, la exhibimos.

¡Y cuántas veces juntos discutimos
nuestras maneras de sangrar la herida!
Pues mientras para mí el dolor es vida
para ti fue ese fin que presentimos...

Tantas veces nos diste la advertencia
que tal vez nos volvimos descuidados...
Y huérfanos ya hoy de tu presencia,

ante tu adiós violento consternados,
habrá que resignarse ante tu ausencia
y no juzgarte, por no ser juzgados.

Enero de 1968

Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010