Pues te he entregado ya con mi cariño
mi esperanza y mi fe,
si algún día me alejas de tu lado
sin duda, moriré.
Pues sin amor, sin fe, sin esperanzas,
nada, nada, tendré;
y aunque mi corazón siga latiendo
muerto en vida estaré.
Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010