LXIX

Pues te he entregado ya con mi cariño
          mi esperanza y mi fe,
si algún día me alejas de tu lado
          sin duda, moriré.

Pues sin amor, sin fe, sin esperanzas,
          nada, nada, tendré;
y aunque mi corazón siga latiendo
          muerto en vida estaré.

Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010