Yo no sé dónde se escapan
mis versos cuando me dejan.
Si van al altas cumbres
nevadas de nuestra sierra
para escuchar melodías
nostálgicas que la quena.
O como saben que el mar
me refleja en sus mareas
van a jugar en las olas
que la roca hacen arena.
O si van a los lugares
en donde azota la guerra
y donde el hombre rebaja
su instinto hasta el de la fiera
que por matar va matando
sin mirar las consecuencias...
Y duermen con los soldados
que con sus hogares sueñan
y lloran con los hogares
que los soldados desmembran
y ayudan a enterrar cuerpos
de las víctimas sangrientas
y van cerrando los ojos
que ya la luz no reflejan
y van secando las lágrimas
de tantas pupilas huérfanas...
O si van a los suburbios
de las ciudades inmensas
donde el pan siempre es más caro
y más barata la pena;
donde se duerme en el suelo
con arrullo de goteras;
donde cada nuevo hijo
es una nueva cadena
y razón para buscar
más dinero como sea;
donde casi no se llora
porque las lágrimas cuestan.
Mientras las radios anuncian
con voces que suenan huecas:
,,Hoy es un día de triunfo
de la humanidad entera;
que reine gran regocijo
y todos están de fiesta,
que el hombre llegó a la luna
por segunda vez, y esta
proeza unos cien millones
de dólares sólo cuesta..."
¿Por qué será que en mis versos
hay llanto cuando regresan?
Yo no sé dónde se escapan
mis versos cuando me dejan.
22 de noviembre de 1969
Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010