pero no con afecto o sentimiento
sino más bien como el presentimiento
de algo que pasará tal vez un día.
Como algo que no sé si soñaría
alguna noche de renunciamiento,
o que en lejano siglo en un momento
de metempsícosis lo viviría.
Y no eres un espíritu inventado
ni tampoco te siento algo presente.
Eres un nombre, un rostro ya olvidado
que creo recordar en otra gente.
Como si alguien hubiera colocado
un cuadro de Monet dentro mi mente.
18 de diciembre de 1969
Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010