Un poco de lluvia
refresca a la tierra reseca,
da fuerza a los árboles
y vida a la flores sedientas.
Pero los torrentes
que a veces inundan la tierra
ahogan las raíces
y matan las flores más bellas.
Un poco de llanto
las penas del alma sosiega;
retorna al espíritu
confianza, valor, entereza.
Pero cuando al alma
inundan de llanto las penas,
sus flores fallecen
y sólo ironía, odio queda.
Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010