XL

¡Cuánto tardas, Amor! ¿Por qué a mi puerta,
así como has llamado a tantas otras,
no vienes a golpear? ¡No tardes mucho,
que estoy cansado de llorar a solas!

¡Ya no tardes, Amor! ¡Llama a mi puerta!
Está por recibirte mi alma ansiosa...
Trae a mi corazón luz, alegría,
cantos, ternura, bienestar, aromas.

Francisco Pérez Febres-Cordero
guayaquileño; 1934 - 2010