Exhortaciones

I

No importa de dónde vengas…
¡lo que importa es dónde vas!
y negociar lo que tengas
por lo que siempre tendrás.

No importa que hayas caído
¡lo que importa es no caer!
Que si Dios no se ha perdido
todo se puede perder

Y aunque traigas culpa y pena,
Jesús es gracia sin fin.
¡Es amor en Magdalena
y es luz en San Agustín!

II

Lo mejor de la abundancia
al contrito se ha de dar.
Que hasta el pecado es ganancia
si no se vuelve a pecar.
La privación es a costa
de lo menos por lo más.
Y aunque la puerta es angosta,
no sabes lo que hay detrás…
Si no basta la conciencia,
te ha de mover la razón:
¡finita es la penitencia
y eterna la salvación!

III

Orienta tu amor divino
al Sinaí de Moisés.
Uno sólo es el camino
pero las pruebas son diez.
Pon lógica en tu desvío
y ajusta a ley tu sentir:
donde haya libre albedrío
habrá cuentas que rendir.
Lo que de ti no dependa
–ni querer ni no querer–
que Dios apague o encienda
la luz que debas tener.

IV

¡Camino de Jesucristo…!
Quién te pudiera seguir…
(lo que mis ojos han visto
que otro lo venga a decir).

Plenitud de amor y cielo,
de arrobamiento y unción…!

(Yo sé de un Monte Carmelo
que se alza en mi corazón).

Vida cristalina y sencilla,
vida de paz y interior…

¡donde todo es maravilla
queriendo a nuestro Señor!

José María Egas
mantense; 1896-1982