Evasión

Hoy que el volátil corazón regresa
quema sus alas la esplendente llama.

Y el viento salteador abre las puertas
y estrella los cristales de mi lámpara.

En esta noche ardiente estoy perdida,
acosada de sombras y fantasmas.

Y el dolor esta vez llevo ceñido
como un ovillo al corazón que calla.

Nuevamente se filtra el tenebroso
frío amortiguador dentro del alma.

Yo me debato sola en el vacío
suspendida en el hielo de una lágrima.

María Echeverría López
guayaquileña