¡Ya no me importa nada! ¡Ni la vida!
Ya mis cobardes ansias de suicida
no me producen ni placer, ni hastío.
Cansada estoy. Me siento como un trapo
si hasta mis sueños vagan como harapos
perdidos en la sombra y el vacío.
Soy hoja al viento, pálida y endeble,
¿mis diecisiete abriles?, viejo mueble
que ocupa mucho sitio y nada vale.
No maldigo, ni huyo ni reniego
quisiera orar, ¡más ni siquiera un ruego,
ni una plegaria de mis labios sale!
Voy por la senda, sin temor ni prisa,
con la mirada vaga y enfermiza,
con gesto impenetrable y amargado.
Soy una ruina de miseria y lodo,
¡inútil, indeseable!, en cierto modo
algo que no se puede haber formado.
Nada me causa alivio ni extrañeza,
¡si me volvió la espalda mi tristeza!
sin duda, ¡poca cosa me creía!
¡Ah! mi existencia absurda, miserable
¡mi vieja juventud inexplicable!
¡y que empieza la vida!¡qué ironía!
María Lorena (Carmen Varas Calderón)
guayaquileña; 19??-2009
Publicado en El Universo el domingo 24 de mayo de 1959