No despiertes mi ilusión

¡Silencio!… Que tus frases ardorosas
no perturben la calma de mi pecho,
donde duermen las blancas mariposas,
que hacen del corazón su blando lecho.

He cerrado la puerta del santuario
y están presas en él mis ilusiones;
no me pidas la llave, que al osario
la arrojé con mis hondas decepciones…

En vano vienes con tu amante queja
a perturbar la calma de mi reja;
deja tranquila la ilusión que duerma,

no despiertes las locas mariposas,
que están dormidas en las secas rosas
del marchito rosal de mi alma enferma.

Luz Elisa Borja Martínez
riobambeña; 1903-1927