Poema intenso

Yo quiero prepararte una venganza,
no en el cáliz amargo en que has vertido
esas gotas de fe sin esperanza,
que sabe a hiel, desilusión y olvido;

no quiero para ti las negras brumas
que hay en las noches tétricas de mi alma…
No quiero sepultarte en las espumas
del mar, do naufragó mi dulce calma.

Yo quiero para ti… –¿sabes qué quiero?–
Herirte sin piedad con mi perdón;
hundirte de mi amor el cruel acero;

acercarme en sagrada devoción
–si en la demanda no sucumbo y muero–
y en mi pecho apresar tu corazón.

María Esther Cevallos de Andrade
quiteña